El proceso de vivir

Quienes son cercanos a mí han visto que desde hace unos cuantos días vengo pensando en cambiar mi característico look, que lo definiría como clásico casual. O algo así, no soy experto en temas de moda. Pues bien, aquí les cuento más o menos mis motivos por los que decidí cambiar mi manera de vestir, o por qué no, mi manera de vivir.

Empecemos por encasillar mi nuevo estilo: la nueva moda aesthetic. Pero, ¿qué es ser aesthetic? La palabra ‘aesthetic’ significa estético en inglés, por lo que, se podría considerar que éste es un estilo de vestir en donde predomina la estética del color, al igual que la armonía las prendas y accesorios que utilizas.

Pero yo no lo definiría de esta manera. Yo lo definiría como el dejar salir la estética de nuestra esencia. Es el encontrar la estética que tenemos dentro y empezar a llevarla por fuera. Es más que un estilo de vestir, es un estilo de vivir.

Me gusta este estilo de vida. Un estilo de vida en donde dejas de preocuparte por la opinión de los demás, sino por tu concepto personal.

Un estilo de vida en donde eliges que ponerte y como ponértelo de acuerdo a lo que te guste a ti, a tu personalidad. Es el hecho de vestirte de tu personalidad, exteriorizándolas y dejando de hacer/usar lo políticamente correcto.

Es el derecho a cagarla, pero divirtiéndote mientras lo haces. Es el hecho de dejar de pensar que existe gente haciendo mejores cosas que tu, es el dejar de pensar “quisiera hacer esto, pero que pensaran los demás” y el estar cómodo. Física y emocionalmente.

Es olvidar completamente aquellas personas que en redes sociales enseñan cómo lograron ser independientes y crear su propia compañía con menos de veinte años. Es el enfocarte en tu persona y disfrutar de estos primeros años de vida. Es el recordarte que tu vida profesional puede esperar, pero tu felicidad probablemente no tenga espacio ni tiempo luego.

Es dejar de buscar planear cada milímetro de tu vida y empezar a ser espontáneo, por complejo que se para aquellos que preferimos tenerla medida para minimizar el margen de error. Es dejar de lado tus inseguridades y temores, de la mano de tu círculo cercano de confianza. Es buscar dejar de lado tu introversión natural, gradualmente y poco a poco, en la que has logrado avanzar bastante, pero que probablemente te seguirá acompañando en el momento de tomar acciones decisivas con personas desconocidas, o que inclusive aumentará a medida que vayas olvidándote de la opinión de los demás.

Es dejar de vestir de una manera para buscar que otros te acepten o te interpreten de una u otra forma. Es el dejar de lado tu faceta profesional y el encontrar tu lado más personal, dejando salir toda esa personalidad que tanto cohibes por las malas experiencias que has tenido en el pasado.

Es el recordarte que todo eso no pasó por ti, sino por quienes te rodeabas. Es el recordarte que el ser feliz nunca debe ser sinónimo de caos y problemas. Es recordarte día a día que nadie tiene expectativas altas sobre ti, más que aquellas que te has creado tu solo.

Es recordarte que tienes toda una vida por delante para arreglar lo que hagas. Es recordarte que tienes menos de un cuarto de vida vivido y más de tres cuartos por vivir. Es recordar que no tienes obligaciones laborales, familiares, financieras. Es recordarte que tu única obligación es vivir y empaparte de conocimiento en el proceso.

Es la expresión más grande de ser joven. Es la expresión más grande de ser auténticamente feliz. Es recordar que nunca puedes fallar en ser tu mismo.

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